La historia en corto
No hay ninguna prueba de que a los soldados romanos se les pagara con sal. La palabra salario sí viene del latín salarium, de sal: lo escribió Plinio el Viejo hacia el año 77, pero no dice que los soldados cobraran en sal. Un legionario cobraba su paga, el stipendium, en denarios de plata: 225 al año en el siglo I, y de ella le descontaban la comida, la ropa y las botas. El salarium lo cobraban gobernadores, procónsules y algunos médicos y maestros. La idea de la paga en sal nació en diccionarios de latín del siglo XVIII.
En esta historia 14 apartados
- ¿Se pagaba con sal a los soldados romanos?
- ¿Por qué la sal era tan valiosa? El oro blanco
- ¿Qué dijo Plinio sobre la sal y el salario?
- ¿Con qué se pagaba a un soldado romano?
- ¿Quién cobraba el salarium en Roma?
- ¿De dónde sale el mito de la paga en sal?
- ¿Dónde se usó la sal como dinero?
- ¿Por qué la sal fue uno de los impuestos más odiados?
- ¿Qué fue la marcha de la sal de Gandhi?
- Entonces, ¿qué es verdad y qué es mito?
- Las palabras de esta historia
- Cuándo y dónde
- La moneda
- Preguntas frecuentes
Historias del dinero · Capítulo 5
Esta serie documental cuenta cómo nació y cambió el dinero, y este capítulo va de la sal: la historia de que a los soldados romanos se les pagaba con sal y por eso cobramos un salario. En el vídeo, de 23 minutos, leemos la frase de Plinio de la que salió todo, vemos con qué cobraba de verdad un legionario y viajamos a los sitios donde la sal sí fue dinero, hasta la marcha de la sal de Gandhi.
¿Se pagaba con sal a los soldados romanos?
No. Es una de las historias más repetidas del dinero: a los legionarios se les pagaba con sal, y por eso lo que cobras cada mes se llama salario. La repiten libros y diccionarios, pero no hay ni una sola prueba.
Todo sale de tres palabras en latín. Hacia el año 77 después de Cristo, Plinio el Viejo, un alto funcionario del imperio, terminó la Historia natural, una enciclopedia con todo lo que se sabía del mundo. Cuando llega a la sal escribe salariis inde dictis, «de ahí viene el nombre de los salarios». La palabra existió, y era latín: salarium. Pero en Roma no la cobraban los soldados rasos, sino otra gente, y mucho más rica.
¿Por qué la sal era tan valiosa? El oro blanco
Hoy la sal es de lo más barato de tu cocina. Durante casi toda la historia fue al revés: nadie podía dejar de comprarla, y en muchos sitios costaba muchísimo conseguirla.
- El cuerpo la necesita. Sin sal, las personas y los animales enferman.
- Era la nevera de entonces. La sal le quita el agua a la carne y al pescado, y sin agua los microbios que pudren la comida no pueden crecer: así se hacen el jamón, el bacalao o las anchoas.
- No había sal en todas partes. Se sacaba del mar, en las salinas; de minas bajo tierra, como la de Hallstatt, en Austria, donde los mineros ya bajaban por escaleras de madera hace más de 3.000 años; o de lagos salados en mitad del desierto.
Aquí empieza el primer malentendido: en Roma, la sal no era un lujo. Según el historiador Tito Livio, costaba una moneda pequeñísima. Y el historiador neozelandés Peter Gainsford, especialista en Grecia y Roma, calcula que un soldado de a pie ganaba en un día unas veinte veces lo que costaba una libra de sal, la medida de peso de los romanos (unos 330 gramos). Donde la sal sí valía una fortuna era lejos de las salinas, al final de un viaje de semanas.
¿Qué dijo Plinio sobre la sal y el salario?
Roma nació muy cerca de la sal. El río Tíber llega al mar a unos 25 kilómetros de la ciudad, y en su desembocadura, en Ostia, había salinas desde muy antiguo. Plinio le dedica a la sal un capítulo entero: sin sal no se puede vivir de una forma civilizada, ningún sacrificio a los dioses se hacía sin harina con sal (la mola salsa) y alguien gracioso tenía sal, como cuando hoy decimos que alguien es salado.
En medio de todo eso escribe que la sal tiene que ver también con los cargos públicos y con la vida militar:
Salariis inde dictis («de ahí viene el nombre de los salarios»).
Plinio el Viejo, Historia natural, 31.89
Como prueba, nombra un camino que todavía existe: la Vía Salaria, el camino de la sal. Por ella, la sal de Ostia subía hacia el noreste, hacia las tierras de los sabinos, y cruzaba los Apeninos hasta el mar Adriático. Hoy sigue siendo una carretera.
Léelo con calma: Plinio nombra la vida militar, pero en ningún sitio dice que a los soldados se les pagara con sal, ni con una ración de sal, ni con dinero para comprarla. Solo explica de dónde cree que viene una palabra.
¿Con qué se pagaba a un soldado romano?
Con monedas, como a cualquiera. Su paga no se llamaba salario, sino stipendium, y se daba en denarios, la moneda de plata de Roma. En el siglo I, un legionario, el soldado de las legiones, cobraba 225 denarios al año, en tres pagas de 75, según el historiador Michael A. Speidel. Más tarde, el emperador Domiciano añadió una cuarta paga, y el sueldo subió a 300 denarios al año.
Tampoco era mucho. El historiador Tácito cuenta en sus Anales que en el año 14 unos legionarios se rebelaron contra sus jefes. Se quejaban de que su vida y su cuerpo se pagaban a diez ases al día, unas monedas de cobre, y de que con eso tenían que pagarse la ropa y las armas. Pedían un denario al día, que valía 16 ases.
Y de la paga, encima, le descontaban cosas. En Masada, una fortaleza en el desierto de Judea, en la actual Israel, apareció el recibo de paga de un soldado romano del año 72. Se llamaba Gayo Mesio y era de Beirut. Así quedó una de sus pagas:
| Concepto | Denarios |
|---|---|
| Paga recibida (stipendium) | 50 |
| Descuento por la cebada | 16 |
| Descuento por la comida | 20 |
| Descuento por las botas | 5 |
| Descuento por unas correas | 2 |
| Descuento por una túnica de lino | 7 |
| Lo que le quedó | 0 |
Papiro Masada 722, en la base de datos The Army of Roman Palestine. La cifra de la comida está en una parte dañada del papiro y es la lectura de los editores, que cuadra con el total (16 + 20 + 5 + 2 + 7 = 50; cuenta nuestra). El papiro recoge otra paga, de 62 denarios, que no se queda a cero.
Esa paga se le fue entera. Y el recibo no habla de salario, sino de stipendium. Al soldado no le daban sal: le cobraban la comida.
¿Quién cobraba el salarium en Roma?
El salarium sí existía, y era mucho dinero. Según el historiador Dión Casio, con el emperador Augusto los gobernadores de provincia empezaron a cobrar un sueldo fijo. Y hacia el año 217, el salario de un procónsul, uno de esos gobernadores, era de un millón de sestercios, una moneda de la que hacían falta cuatro para un denario.
Según las leyes romanas recogidas en el Digesto, también cobraban salario algunos médicos y maestros. Y era un privilegio que el emperador podía negar. Tácito cuenta en el Agrícola que a su suegro, Agrícola, le tocaba gobernar una provincia, y que el emperador Domiciano lo presionó para que renunciara. Y no le dio el salarium de procónsul que se solía ofrecer en esos casos. Salario de gobernador: nada de sal, y nada de soldados rasos.
¿De dónde sale el mito de la paga en sal?
De una suposición. Hace unos 250 años, algunos diccionarios de latín intentaron explicar por qué salarium se parecía a sal. El de Facciolati y Forcellini, de 1771, propuso que al principio sería una ración de sal para los soldados; otros, después, que sería dinero para comprarla. La hipótesis se fue copiando de libro en libro, y desde mediados del siglo XIX ya se contaba como un hecho.
Gainsford revisó toda esa cadena de diccionarios en 2017 y lo dijo sin rodeos:
Pura fantasía. No hay ni la más mínima prueba.
Peter Gainsford, «Salt and salary», 2017 (traducción nuestra)
Ningún texto romano usa salarium para hablar de una ración de sal. La palabra sí viene de sal, eso está claro; cómo pasó de la sal al sueldo, nadie lo sabe. El mito sigue vivo: la ficha de una barra de sal etíope del museo del Banco de Canadá todavía cuenta que a los soldados romanos les pagaban con sal.
Detrás suele venir otro mito: que la palabra soldado también viene de la sal. Tampoco es verdad. Soldado viene de sueldo, el que cobra un sueldo, y sueldo viene del solidus, la moneda de oro del emperador Constantino. Fíjate: en tu nómina hay dos palabras para lo mismo. Sueldo, que viene de una moneda de oro, y salario, que viene de la sal, aunque en Roma nadie cobrara en sal.
¿Dónde se usó la sal como dinero?
El Sáhara, 1352. El viajero Ibn Battuta, nacido en Tánger, cruza el desierto desde Siyilmasa, al sur de Marruecos, y a los 25 días llega a Tegaza, un pueblo sin un solo árbol donde, según su relato, las casas y la mezquita estaban hechas de bloques de sal. La sal se sacaba del suelo en grandes losas, la cavaban esclavos y cada camello cargaba dos hacia el sur. Y en aquellos países, escribe, se usaba la sal como moneda, igual que en otros sitios el oro y la plata: la partían en trozos y compraban y vendían con ellos.
Las montañas de China, finales del siglo XIII. El mercader veneciano Marco Polo recorre las tierras del Gran Kan, el emperador mongol de China. En Caindu, una provincia del suroeste entre montañas, no hay monedas: para lo grande usan varillas de oro, y para lo pequeño, panes de sal hechos en moldes, de una media libra cada uno. En una de las versiones de su libro, la de Ramusio, se añade que los panes llevaban la marca del príncipe y que solo podían hacerlos sus funcionarios. Esa marca decía quién respondía de ese dinero, que es justo lo que hace una moneda.
Etiopía, durante siglos. Allí, el dinero de cada día fueron barras de sal del tamaño de un ladrillo pequeño, los amolé, cortadas en la llanura de sal del Danakil, uno de los lugares más calurosos del planeta. Hacia 1520, un grupo de enviados del rey de Portugal pasó seis años en Etiopía, y uno de ellos, el sacerdote Francisco Álvares, lo dejó escrito: en todo el país la sal corre como dinero, no había monedas de oro ni de plata y casi todo se pagaba con sal. No era el trueque de los manuales: aquí la sal hacía de dinero, y siguió haciéndolo hasta principios del siglo XX.
Los tres viajeros apuntaron precios, y los tres cuentan lo mismo: cuanto más lejos de la sal, más valía la sal.
| Dónde | Cerca de la sal | Lejos de la sal |
|---|---|---|
| Sáhara (Ibn Battuta, 1352) | Una carga, de 8 a 10 mizcales de oro en Walata, al otro lado del desierto | De 20 a 30 mizcales, y a veces 40, en Mali, más al sur |
| Caindu, China (Marco Polo, finales del siglo XIII) | 80 panes de sal por un saggio de oro, unos 5 gramos | 40, 50 o 60 panes por lo mismo en las montañas más apartadas (solo en la versión de Ramusio) |
| Etiopía (Francisco Álvares, década de 1520) | 120 o 130 barras por un dracma de oro junto a la mina | 6 o 7 barras en la corte del rey: unas 20 veces más |
El mizcal, el saggio y el dracma eran pesos de oro; van en su unidad porque no tienen una equivalencia útil en euros. Las 20 veces son cuenta nuestra (120 entre 6).
Como en el capítulo de las piedras de Yap, lo que hacía valer una barra de sal no era solo lo que era, sino lo que costaba traerla hasta ti.
¿Por qué la sal fue uno de los impuestos más odiados?
En China, un antiguo libro de gobierno, el Guanzi, ya hacía la cuenta: cuánta sal come al mes un hombre, una mujer y un niño. Si subes un poco su precio, nadie puede dejar de comprarla, y recaudas mucho casi sin protestas.
- China. Hacia el año 119 antes de Cristo, el emperador Wu, de la familia de emperadores Han, necesitaba dinero para sus guerras y decidió que la sal y el hierro solo los pudiera vender el Estado: un monopolio, un único vendedor que pone el precio. Al que hacía sal por su cuenta, cuenta el Shiji, le ponían un grillete en el pie izquierdo. En el año 81 antes de Cristo, la corte lo debatió en los Discursos sobre la sal y el hierro: unos sabios decían que el Estado no debía hacer negocio con lo que la gente necesitaba para vivir, pero ganaron los ministros. Con los emperadores Tang, a finales del siglo VIII, la sal llegó a dar la mitad de todo lo que ingresaba el Estado.
- Francia. El impuesto de la sal se llamaba la gabela. En buena parte del reino, cada familia estaba obligada a comprar al año una cantidad mínima de sal, la del puchero y el salero, al precio del rey. Los contrabandistas que pasaban sal de las regiones baratas a las caras acababan en las galeras. La Revolución suprimió la gabela en 1790; Napoleón volvió a poner un impuesto sobre la sal, que no desapareció del todo hasta 1945.
- España. En 1564, el rey Felipe II se quedó con casi todas las salinas de Castilla: el estanco de la sal. Solo el rey podía venderla, y al precio que él decidía. Los dueños, como los de las salinas de Añana, en Álava, seguían siendo dueños, pero tenían que entregar toda la sal a los almacenes del rey. El estanco duró más de tres siglos: una ley de 1869 lo eliminó, y desde el 1 de enero de 1870 cualquiera pudo sacar y vender sal en España.
¿Qué fue la marcha de la sal de Gandhi?
En 1930, la India era una colonia del Imperio británico, y una ley británica de 1882 prohibía a los indios hacer su propia sal. Tenían que comprarla al gobierno, con su impuesto, aunque la tuvieran delante, en sus playas.
Mahatma Gandhi, el líder de la independencia de la India, eligió ese impuesto para su gran protesta. El 2 de marzo de 1930 le escribió una carta al virrey, el que gobernaba la India en nombre de la corona británica:
Para el pobre, este es el impuesto más injusto de todos.
Mahatma Gandhi, carta a lord Irwin, 2 de marzo de 1930 (traducción nuestra)
Parecía una elección rara, pero cualquiera entendía lo absurdo de pagar por algo que el mar daba gratis. El 12 de marzo de 1930, Gandhi salió a pie de su casa, junto a la ciudad de Ahmedabad, con 78 compañeros. Caminó durante 24 días, unos 385 kilómetros, hasta el pueblo de Dandi, junto al mar. Por el camino se le fue uniendo gente.
El 6 de abril, en la playa de Dandi, Gandhi se agachó y cogió del suelo un puñado de barro con sal. Con ese gesto rompió la ley, y en las semanas siguientes miles de personas por toda la India hicieron lo mismo. Las autoridades británicas detuvieron a más de 60.000 personas, Gandhi incluido. La India no sería independiente hasta 1947, pero aquel puñado de sal se convirtió en el símbolo de todo el movimiento.
Entonces, ¿qué es verdad y qué es mito?
- Verdad: la palabra salario viene de la sal, como decía Plinio.
- Mito: que los legionarios cobraran en sal. Cobraban en denarios, y encima les descontaban la comida.
- Mito: que soldado venga de sal. Viene de sueldo, y sueldo, del solidus de oro.
- Verdad: la sal sí fue dinero en el Sáhara, en las montañas de China y en Etiopía, y sus impuestos llenaron las arcas de emperadores y reyes durante más de dos mil años.
| Cuándo | Qué pasó |
|---|---|
| Hacia 119 a. C. | Monopolio de la sal y el hierro del emperador Wu, en China |
| Año 14 | Los legionarios se rebelan: cobran diez ases al día |
| Año 72 | Recibo de paga de Gayo Mesio en Masada |
| Hacia el año 77 | Plinio escribe salariis inde dictis |
| 1352 | Ibn Battuta llega a Tegaza, el pueblo de sal |
| 1564 | Felipe II crea el estanco de la sal en Castilla |
| 1771 | Un diccionario de latín propone la ración de sal de los soldados |
| 1930 | La marcha de la sal de Gandhi |
| 1945 | Francia quita del todo el impuesto sobre la sal |
Las fechas antiguas son aproximadas.
Hoy la sal ya no vale casi nada. Lo que ha quedado es la palabra, que lleva unos dos mil años en el idioma. Y una pregunta: si la sal fue dinero porque todo el mundo la necesitaba y costaba conseguirla, ¿qué es lo que hace valer el dinero que llevas hoy en el bolsillo?
Las ilustraciones del vídeo son recreaciones hechas con IA; los textos y los objetos reales están enlazados en esta página. Las conchas cauris, las piedras de Yap y la primera moneda de Lidia tienen su propio capítulo. Para no perdértelos, suscríbete al canal de YouTube. Todos los capítulos están en Historias del dinero.
Datos y supuestos
- Las monedas y los pesos antiguos (denario, sestercio, as, mizcal, saggio y dracma) van en su unidad, porque no tienen una equivalencia útil en euros.
- Cuentas nuestras: la suma del recibo de Masada, los más de mil años de paga (250.000 entre 225 denarios da 1.111), las unas 20 veces más de la sal etíope (120 barras frente a 6) y los unos 250 años desde 1771.
- La cuenta de la libra de sal es de Peter Gainsford, a partir de Tito Livio y Polibio. La marca del príncipe y los 40 a 60 panes solo están en la versión de Ramusio de Marco Polo. Las frases citadas son traducciones nuestras.
Contenido divulgativo, no asesoramiento financiero ni fiscal.
Las palabras de esta historia
25 palabras que salen en el documental, explicadas en una o dos frases.
- Salario
- Lo que se cobra por trabajar. Viene del latín salarium, que a su vez viene de sal.
- Salarium
- En Roma, el sueldo fijo de gobernadores, procónsules y otros altos cargos, y de algunos médicos y maestros. No era una ración de sal ni la paga de los soldados rasos.
- Stipendium
- La paga de los soldados romanos, en monedas. Un legionario del siglo I cobraba 225 denarios al año, en tres pagas.
- Legionario
- El soldado de las legiones, el ejército de Roma.
- Denario
- La moneda de plata de Roma. Valía 16 ases o 4 sestercios.
- As
- Moneda romana de cobre. En el año 14, un legionario cobraba diez ases al día.
- Sestercio
- Moneda romana de la que hacían falta cuatro para un denario.
- Procónsul
- Gobernador de una provincia romana. Hacia el año 217, su salario era de un millón de sestercios.
- Solidus
- La moneda de oro del emperador Constantino. De ella vienen las palabras sueldo y soldado.
- Salinas
- Estanques donde el sol evapora el agua del mar o de un lago salado y deja la sal.
- Vía Salaria
- El camino de la sal: salía de Roma hacia el noreste, hacia las tierras de los sabinos, y cruzaba los Apeninos hasta el mar Adriático.
- Mola salsa
- Harina con sal que los romanos echaban en los sacrificios a los dioses.
- Mizcal
- Peso con el que se contaba el oro en el norte de África y el Sáhara en tiempos de Ibn Battuta.
- Cauris
- Unas conchas que se usaban como dinero en Mali y en otros lugares.
- Saggio
- Peso de oro de la Venecia de Marco Polo, unos 5 gramos.
- Amolé
- Barra de sal del tamaño de un ladrillo pequeño que se usó como dinero en Etiopía hasta principios del siglo XX.
- Dracma
- Aquí, una pequeña cantidad de oro al peso. En la corte de Etiopía bastaban 6 o 7 barras de sal para reunirla.
- Monopolio
- Cuando hay un único vendedor, que pone el precio. En China, desde hacia el 119 a. C., solo el Estado podía vender la sal y el hierro.
- Grillete
- Argolla de hierro que se ponía en el tobillo. En la China de los Han, se la ponían en el pie izquierdo a quien hacía sal por su cuenta.
- Gabela
- El impuesto de la sal en Francia, uno de los más odiados del país. La Revolución lo suprimió en 1790.
- Galeras
- Barcos de remo en los que se condenaba a remar a los presos, entre ellos los contrabandistas de sal.
- Estanco de la sal
- El monopolio de la sal en España: desde 1564, solo el rey podía venderla, y al precio que él decidía. Terminó el 1 de enero de 1870.
- Virrey
- El que gobernaba la India en nombre de la corona británica.
- Banco central
- El banco que controla el dinero de todo un país, como el Banco de Canadá, que en su museo todavía repite el mito de la paga en sal.
- Nómina
- El documento que recibes cada mes con lo que cobras y lo que te descuentan.
Cuándo y dónde
Del 119 a. C. a 1945
- Roma, Masada (Judea), el Sáhara (Tegaza, Walata y Mali), Caindu (China), Etiopía, la China de los Han y los Tang, Francia, Castilla y la India
La moneda
Denario de plata de Augusto
Recreación generada con IA de un denario de plata del emperador Augusto, la moneda con la que se pagaba el stipendium a los legionarios en el siglo I: 225 denarios al año. En el anverso, la cabeza de Augusto con corona de laurel; en el reverso, un capricornio con un globo y una cornucopia. No es la foto de una pieza de museo.
El monetario de la seriePreguntas frecuentes
¿Se pagaba con sal a los soldados romanos?
No hay ninguna prueba. Los legionarios cobraban su paga, el stipendium, en denarios de plata: 225 al año en el siglo I, en tres pagas, y 300 desde que el emperador Domiciano añadió una cuarta. De ahí les descontaban la comida, la ropa y el equipo: en el recibo de Gayo Mesio, un soldado romano en Masada en el año 72, una paga de 50 denarios se le fue entera en cebada, comida, botas, correas y una túnica. El historiador Peter Gainsford lo resume así: pura fantasía.
¿De dónde viene la palabra salario?
Del latín salarium, que viene de sal. Lo dice Plinio el Viejo hacia el año 77, en su Historia natural: «salariis inde dictis», de ahí viene el nombre de los salarios. Pero Plinio no explica cómo pasó la palabra de la sal al sueldo, y nadie lo sabe. La idea de que era una ración de sal para los soldados la propuso un diccionario de latín de 1771, y a mediados del siglo XIX ya se contaba como un hecho.
¿Quién cobraba el salarium en Roma?
Los altos cargos. Con el emperador Augusto, según Dión Casio, los gobernadores de provincia empezaron a cobrar un sueldo fijo, y hacia el año 217 el salario de un procónsul era de un millón de sestercios, unos 250.000 denarios: más de mil años de paga de un legionario de los tiempos de Augusto. Según el Digesto, también cobraban salario algunos médicos y maestros.
¿Qué diferencia hay entre salario y sueldo?
Hoy significan lo mismo, pero vienen de sitios distintos. Salario viene del latín salarium, de sal. Sueldo viene del solidus, la moneda de oro del emperador Constantino, y de sueldo viene soldado, el que cobra un sueldo. Que soldado venga de sal es otro mito.
¿Dónde se usó la sal como dinero?
En el Sáhara, donde Ibn Battuta contó en 1352 que se partía en trozos para comprar y vender; en Caindu, en el suroeste de China, donde Marco Polo vio panes de sal que hacían de moneda pequeña, 80 por un saggio de oro; y en Etiopía, donde las barras de sal, los amolé, fueron dinero durante siglos, hasta principios del siglo XX. En los tres sitios, cuanto más lejos de la mina, más valía: en la Etiopía de la década de 1520, una barra valía unas 20 veces más en la corte que junto a la mina.
Fuentes
- Plinio el Viejo, Historia natural, libro 31 (texto latino, LacusCurtius): el capítulo de la sal, la mola salsa, la Vía Salaria y «salariis inde dictis» (31.88-89) penelope.uchicago.edu · consultada el 26 de octubre de 2026
- P. Gainsford, «Salt and salary: were Roman soldiers paid in salt?», Kiwi Hellenist, 11 de enero de 2017: la cadena de diccionarios desde 1771, la libra de sal y «pura fantasía» kiwihellenist.blogspot.com · consultada el 26 de octubre de 2026
- Tácito, Anales, libro 1 (The Latin Library): el motín del año 14 y los diez ases al día (1.16-17) thelatinlibrary.com · consultada el 26 de octubre de 2026
- Tácito, Agrícola (The Latin Library): el salarium de procónsul que Domiciano no le dio a Agrícola (42) thelatinlibrary.com · consultada el 26 de octubre de 2026
- Suetonio, Domiciano (texto latino, LacusCurtius): la cuarta paga de los soldados (7.3) penelope.uchicago.edu · consultada el 26 de octubre de 2026
- Dión Casio, Historia romana, libro 53 (trad. E. Cary, LacusCurtius): el sueldo fijo de los gobernadores con Augusto (53.15) penelope.uchicago.edu · consultada el 26 de octubre de 2026
- Dión Casio, Historia romana, libro 79 (trad. E. Cary, LacusCurtius): el salario de un millón de sestercios de un procónsul (79.22) penelope.uchicago.edu · consultada el 26 de octubre de 2026
- Digesto, libro 50 (The Latin Library): los salarios de médicos y maestros (50.9 y 50.13) thelatinlibrary.com · consultada el 26 de octubre de 2026
- M. A. Speidel, «Roman army pay scales revisited: responses and answers», en De l'or pour les braves!, Ausonius, 2014: 225 denarios al año en tres pagas books.openedition.org · consultada el 26 de octubre de 2026
- Recibo de paga de Masada (Doc. Masada 722), base de datos The Army of Roman Palestine de C. B. Zeichmann: Gayo Mesio, de Beirut, y los descuentos de su paga armyofromanpalestine.com · consultada el 26 de octubre de 2026
- Livius, el recibo de paga de Masada livius.org · consultada el 26 de octubre de 2026
- Tito Livio, libro 29 (The Latin Library): el precio de la sal en Roma, un sextans (29.37) thelatinlibrary.com · consultada el 26 de octubre de 2026
- S. B. Platner y T. Ashby, A Topographical Dictionary of Ancient Rome (1929), «Via Salaria» (LacusCurtius) penelope.uchicago.edu · consultada el 26 de octubre de 2026
- Hallstatt.net, «Eine Stiege schreibt Geschichte»: la escalera de madera de la mina de sal, de 1344 a. C. hallstatt.net · consultada el 26 de octubre de 2026
- Ibn Battuta en Tegaza, Walata y Mali (N. Levtzion y J. F. P. Hopkins, Corpus of Early Arabic Sources for West African History): las casas de sal y los precios de la carga medievalslavery.org · consultada el 26 de octubre de 2026
- Marco Polo, The Travels of Marco Polo, trad. H. Yule y H. Cordier, libro II, cap. XLVII, «Caindu» (Project Gutenberg): los panes de sal y el saggio de oro gutenberg.org · consultada el 26 de octubre de 2026
- F. Álvares, Narrative of the Portuguese Embassy to Abyssinia during the years 1520-1527, Hakluyt Society, 1881 (Project Gutenberg): la sal como dinero y sus precios gutenberg.org · consultada el 26 de octubre de 2026
- Museo del Banco de Canadá, ficha de una barra de sal (amolé) de Etiopía, que repite el mito romano bankofcanadamuseum.ca · consultada el 26 de octubre de 2026
- Guanzi, cap. 72, «Hai wang» (zh.wikisource): la cuenta de la sal que come cada persona zh.wikisource.org · consultada el 26 de octubre de 2026
- Sima Qian, Shiji, capítulo 30 (zh.wikisource): el monopolio de la sal y el hierro y el grillete en el pie izquierdo zh.wikisource.org · consultada el 26 de octubre de 2026
- Huan Kuan, Discursos sobre la sal y el hierro, capítulo 1 (zh.wikisource): el debate del 81 a. C. zh.wikisource.org · consultada el 26 de octubre de 2026
- Nueva historia de los Tang, capítulo 54 (zh.wikisource): la sal, la mitad de los ingresos del Estado zh.wikisource.org · consultada el 26 de octubre de 2026
- Fundación Valle Salado de Añana, historia del estanco de la sal (1564-1869) vallesalado.com · consultada el 26 de octubre de 2026
- Gaceta de Madrid, 28 de diciembre de 1869: libertad de fabricación y venta de la sal desde el 1 de enero de 1870 boe.es · consultada el 26 de octubre de 2026
- mkgandhi.org, «Dandi March», con la carta de Gandhi al virrey del 2 de marzo de 1930 mkgandhi.org · consultada el 26 de octubre de 2026
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